viernes, 14 de junio de 2013

Explorando Aragon - Trasmoz

A 82Km de Zaragoza Como si de un Protector se tratara ,en lo alto del cerro,   se alzan las ruinas del castillo de Trasmoz. Un castillo que su parte mas antigua ( la torre central ) data del siglo XI y al que se le añadieron los recintos exteriores en el siglo XII.


Cito la historia de como la sobrina del  Cura del pueblo , se convirtio en la primera "Bruja de Trasmoz"

-Gustavo Adolfo Becquer en su libro cartas desde mi celda :

Sentada estaba, pues, á la puerta de su casa la malhumorada sobrina del cura, barajando en su
imaginación mil desagradables pensamientos, cuando acertó á pasar por la calle una vieja muy llena de jirones y de andrajos que, agobiada por el peso de la edad, caminaba apoyándose en un palito. 

—Hija mía, exclamó al llegar junto á Dorotea, con tono compungido y doliente; ¿me quieres dar
una limosnita, que Dios te lo pagará con usura en su santa gloria? Estas palabras, tan naturales en los que imploran la caridad pública que acn como una fórmula consagrada por el tiempo y la costumbre, en aquella ocasión, y pronunciadas por aquella mujer, cuyos ojillos verdes y pequeños parecían reir con una expresión diabólica, mientras el labio articulaba su acento más plañidero y lastimoso, sonaron en el oído de Dorotea como un sarcasmo horrible, trayéndole á la memoria las magníficas promesas para más allá de la muerte con que mosén Gil solía responder á sus
exigencias continuas. Su primer impulso fué echar enhoramala á la vieja; pero conteniéndose, por respetos á ser su casa la del cura del lugar, se limitó á volverle la espalda con un gesto de desagrado y mal humor bastante significativo. La vieja, á quien antes parecía complacer que no afligir esta repulsa, aproximóse más á la joven, y procurando dulcificar todo 15 posible su voz de carraca destemplada, prosiguió de este modo, sonriendo siempre con sus ojillos verdosos
como sonreiría la serpiente que sedujo á Eva en el Paraíso:


—Hermosa niña, si no por el amor de Dios, por el tuyo propio, dame una limosna. Yo sirvo á un señor que no se limita á recompensar á los que hacen bien á los suyos en la otra vida, sino que les da en ésta cuanto ambicionan. Primero te pedí por el que tu conoces; ahora torno á demandarte socorro por el que yo reverencio. —¡Bah, bah! dejadme en paz, que no estoy de
humor para oir disparates, dijo Dorotea, que juzgó  loca ó chocheando á la haraposa vieja que le hablaba de un modo para ella incomprensible. Y sin volver siquiera el rostro, al despedirla tan bruscamente, hizo ademán de entrarse en el interior de la casa; pero su interlocutora, que no parecía dispuesta á ceder con tanta facilidad en su empeño, asiéndola de la saya la detuvo un instante, y tornó á decirla:


—Tú me juzgas fuera de mi juicio; pero te equivocas, porque no sólo sé bien lo que yo hablo, sino
lo que tú piensas, como conozco igualmente la ocasión de tus pesares. Y cual si su corazón fuese un libro y éste estuviera abierto ante sus ojos, repitió á la sobrina del cura, que no acertaba á volver en sí de su asombro, cuantas ideas habían pasado por su mente, al comparar su triste situación con la de las otras muchachas del pueblo.

—Mas no te apures, continuó la astuta arpía después de darle esta prueba de su maravillosa perspicacia; no te apures: hay un señor tan poderoso como el de mosán Gil, y en cuyo nombre me he acercado á hablarte so pretexto de pedir una limosna; un señor que no sólo no exige sacrificios penosos de los que lo sirven, sino que se esmera y complace en secundar todos sus deseos; alegre como un juglar, rico como todos los judíos de la tierra juntos, y sabio hasta eleacsfemo de conocer los más ignorados secretos de la ciencia, en cuyo estudio se afanan los hombres. Las que le adoran viven en una continua zambra, tienen cuantas joyas y dijes desean, y poseen filtros de una virtud tal, que con ellos llevan ácabo cosas sobrenaturales, se hacen obedecer de los espíritus, del sol y de la luna, de los peñascos, de los montes y de las olas del mar, é infunden el amor ó el aborrecimiento en quien mejor les cuadra. Si quieres ser de los suyos, si quieres gozar de cuanto ambicionas, á muy poca costa puedes conseguirlo. Tú eres joven, tú eres hermosa, tú eres audaz, tú no has nacido para consumirte al lado de un viejo achacoso é impertinente, que al fin te dejará sola en el mundo y sumida en la miseria, merced á su caridad extravagante.

Dorotea, que al principio se prestó de mala voluntad á oir las palabras de la vieja, fué poco á poco internándose en aquella halagüeña pintura del brillante porvenir que podía ofrecerle, y aunque sin despegar los labios, con una mirada entre crédula y dudosa, pareció preguntarle en qué consistía lo que debiera hacer para alcanzar aquello que tanto deseaba. La vieja entonces, sacando una botija verde, que traía oculta entre el harapiento delantal, le dijo:

—Mosén Gil tiene á la cabecera de su cama una pila de agua bendita de la que todas las noches, antes
de acostarse, arroja algunas gotas por la ventana que da frente al castillo, pronunciando una, oración
Si sustituyes aquella agua con ésta, y después de apagado el hogar dejas las tenazas envueltas en las
cenizas, yo vendré á verte por la chimenea al toque de Animas, y el señor á quien obedezco, y que en
muestra de su generosidad te envía este anillo, te dará cuanto desees. Esto diciendo le entregó la botija, no sin haberle puesto antes en el dedo de la misma mano con que la tomara un anillo de oro, con una piedra hermosa sobre toda ponderación. La sobrina del cura, que maquinalmente dejaba
hacer á la vieja, permanecía aún irresoluta y más suspensa que convencida de sus razones; pero tanto
le dijo sobre el asunto y oon tan vivos colores supo pintarle el triunfo de su amor propio ajado, cuando.

al día siguiente, merced á la obediencia, lograse ir á la hoguera de la plaza vestida con un lujo desconocido, que al fin cedió á sus sugestiones, prometiendo obedecerla en un todo. . Pasó la tarde, llegó la noche, llegando con ella la obscuridad y las horas aparentes para los misterios y los conjuros, y ya mosón Gil, sin caer en la cuenta de la sustitución del agua con un brebaje maldito, había hecho sus inútiles aspersiones y dormía con el sueño reposado de los ángeles, cuando Dorotea, después de apagar la lumbre del hogar y poner, según fórmula, las tenazas entre las cenizas, se sentó á esperar á la bruja, pues bruja y no otra cosa podía ser la vieja miserable que disponía de joyas de tanto valor como el anillo, y visitaba á sus amigos á tales horas y entrando por la chimenea. Los habitantes de la aldea de Trasmoz dormían asimismo como lirones, excepto algunas muchachas que velaban, cosiendo sus vestidos para el día si guíente. Las campanas de la iglesia dieron al fin el toque de ánimas, y sus golpes lentos y acompasados se perdieron dilatándose en las ráfagas del aire para
ir á expirar entre las ruinas del oastillo. Dorotea, que hasta aquel momento, y una vez adoptada su
resolución, había conservado la firmeza y sangre fría suficientes para obedecer las órdenes de la bruja, no pudo menos de turbarse y fijar los ojos con inquietud en el cañón de la chimenea por donde había de verla aparecer de un modo tan extraordinario.

Ésta no se hizo esperar mucho, y apenas se perdió el eco de la última campanada, cayó de golpe
entre la ceniza en forma de gato gris, y haciendo un ruido extraño y particular de estos animalitos, cuando, con la cola levantada y el cuerpo hecho un arco, van y vienen de un lado á otro acariciándose contra nuestras piernas. Tras el gato gris cayó otro rubio, y después otro negro, más otro de los que llaman moriscos, y hasta catorce ó quince de diferentes dimensiones y color, revueltos con una multitud de sapillos verdes y tripudos con un cascabel al cuello,  Una vez juntos los gatos, comenzaron á ir y venir por la cocina, saltando de un lado á otro; éstos por los vasares, entre
los pucheros y las fuentes, aquéllos por el ala de la chimenea, los de más allá revolcándose entre la ceniza y levantando una gran polvareda, mientras que los sapillos, haciendo sonar su cascabel, se ponían de pie al borde de las marmitas, daban volteretas en el aire ó hacían equilibrios ó dislocaciones pasmosas, como los clowns de nuestros circos ecuestres. Por último, el gato gris, que parecía el jefe de la banda, y en cuyos ojillos verdosos y fosforescentes había creído reconocer la sobrina del cura, los de la vieja que le habló por la tarde, levantándose sobre las patas traseras en la silla en que se encontraba subido, le dirigió la palabra en estos términos: —Has cumplido lo que prometiste, y aquí nos tienes á tus órdenes. Si quieres vernos en nuestra primitiva forma y que comencemos á ayudarte á fraguar las galas para las fiestas y á amasar los panes que te ha encargado tu tío, haz tres veces la señal de la cruz con la mano izquierda invocando á la trinidad de los infiernos, Belcebú, Astarot y Belial.

Dorotea, aunque temblando, hizo punto por punto lo que se le decía, y los gatos se convirtieron en otras tantas mujeres, de las cuales, unas comenzaron a cortar y otras á coser telas de mil colores, á cual más vistosos y llamativos, hilvanando y concluyendo pillos, diseminados por aquí y por allá, con unas herramientas diminutas y brillantes, fabricaban pendientes de filigrana de oro para las orejas, anillos con piedras preciosas para los dedos, ó armados de su tirapie y su lezna en miniatura, cosían unas zapatillas de tafilete, tan monas y tan bien acabadas, que merecían calzar el pie de una hada.

Todo era animación y movimiento en derredor de Dorotea; hasta la llama del candil que alumbraba aquella escena extravagante, parecía danzar alegre en su piquera de hierro, chisporroteando, y plegando y volviendo á desplegar su abanico de luz, que se proyectaba en los muros en círculos movibles, ahora obscuros, ahora brillantes. Esto se prolongó hasta rayar el día: en que el bullicioso repique de las campanas de la parroquia echadas á vuelo en honor del Santo Patrono del lugar,
y el agudo canto de los gallos anunciaron el alba á los habitantes de la aldea.




Volviendo a la actualidad , año tras año , como si de un macabro ritual se tratase , y recordando a sus antepasados,  Sus fiestas son en conmemoracion a la brujería y a la videncia  en general , En las cuales , todo el pueblo se viste con sus mejores galas "Brujeriles" y recuerdan a sus antepasados cada primer sábado de julio alrededor de una hoguera .





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